WORK IN PROGRESS

sábado, 31 de marzo de 2007

guia de barcelona para sociopatas (fragmento)

Nos acercamos a un organismo de la Generalitat que amenazaba con encontrar empleo.
—Que voleu?
Abrí la carpeta y entregué nuestros CV.
El funcionario cogió los CV. Los miró. Los giró. Los devolvió. Se inclinó. Levantó unas carpetas. Las abrió. Nos entregó sendos cuestionarios de cartulina amarilla y letrinas catalanas.
El formulario me pidió el nombre, la dirección, el título de la licenciatura, si la tengo, otros estudios, el dominio del catalán, y los últimos cuatro cargos que he ocupado; además, quería saber la disponibilidad de horario, si tengo vehículo propio, si estoy dispuesto a viajar, si puedo y deseo hacer trabajos físicos y, por último, el tipo de empleo al que aspiro: NINGUNO.
—Per qué escrius “CAP”?
—Es que dejando estos datos no se me ocurre ningún trabajo… yo estudié leyes, pero no me gradué aquí, y pensaba ofrecerme como traductor, o redactor o…
—Escriu “TOTS.”
—¿Todos qué?
—Tots els treballs, vostè està disposat a fer cualsevol cosa, no?
—No.
—Escriu TOTS.
—Bueno, pongo TOTS, pero… ¿cómo puedo borrar CAP?
El funcionario cogió la cartulina, tachó donde decía NINGUNO y escribió TOTS.

Afuera, Antonia me acusó de haber estado haciendo el payaso para no trabajar, pero yo no estaba haciendo el payaso, sólo que estos carajos no nos quieren ayudar, no quieren ayudar a nadie, están allí aburriéndose para cobrar su sueldo y les importa una mierda lo que hacen, les da igual que venga un tipo reventándose de ganas de que lo exploten o que se acerque un okupa tirapiedra antisistema, les da lo mismo, no importa lo que uno les diga, de todos modos no van a hacer nada ¿Y tú cómo sabes? Porque así funcionan las vainas, aquí a nadie le interesa un carajo lo que le pasa a los demás, la solidaridad es una pendejada tercermundista, en estos países nadie mueve el culo por nadie, la gente te ayuda si te quiere follar o cree que puede sacarte pasta, y como todavía no conocemos a nadie es imposible que quieran follarnos o sacarnos nada ¿Y entonces por qué tanto empeño en venirte a Europa? Porque ya estaba cansado de la sudaquería, de los mosquitos y el calor, de la violencia, de la corrupción, de los funcionarios extorsionándote en todas partes, de la viveza criolla, del quítate tú pa poneme yo… y porque me sentía en el culo del mundo, porque ganando quinientos dólares al mes sólo se puede viajar a Tucupita, con suerte. Entonces no te quejes. No me estoy quejando, lo que pasa es que no creo que en esta oficina del coño nos vayan a arreglar la vida. Bueno entonces propón algo. Seguir mandando los CV directamente a las empresas, a ver qué pasa. Y si te ofrecen un empleo de estos, de limpia baños, como tú dices, ¿no lo vas a agarrar? Para qué, todavía tenemos dinero; además, nadie ha dicho que el crédito de estudios no vaya a llegar. ¿Y si no llega? Ya veremos. Cuando nos quedemos sin plata va a ser mucho peor, ahí sí que vamos a tener que trabajar de limpia baños. Pero eso es lo que tú estás diciendo que hagamos AHORITA.

chengdu: vendedores del lago




jueves, 29 de marzo de 2007

guia de barcelona para sociopatas (fragmento)

Con el affaire de la editorial aprendí a desconfiar de los indígenas locales, sobre todo en el Metro, cuando me movía de Castillejos 252 al escenario del crimen, la editorial.

El lunes me veía sometido a chantaje:
—Señoras y señores disculpe las molestias… yo sé que es muy vergonzoso pedir dinero pero más vergonzoso es no tener pa comé… por eso pido que me de aunque sea una moneda… yo pido porque no quiero salí a la calle a robá… no me arrodillo porque… bueno, porque no sé… por el amor de Dios, deme aunque sea una moneda… . muchas gracias y que Dios se lo pague.
Y así soltaba la monedita creyendo que con eso me libraría de ser atracado por el mendigo en la esquina.

El martes era víctima de una extorsión:
—Aquí venimos damas y caballeros desde el sur de las américas con esta música linda para alegrar, para amenizar, para hacerles sonreír este día aquí a toda esta gente linda que nos va a escuchar y para la que vamos a tocar nuestra música la música de nuestra tierra linda con todo el amor del mundo y de nuestros corazones.
Y así soltaba la monedita creyendo que, con sus charangas y sus panderetas y sus acordeones y sus mierdas, en la próxima parada se irían a joder a los del vagón de al lado.

El miércoles sufría un ataque terrorista:
Hora punta, el vagón lleno, veo subir a un ejecutivo con un maletín Samsonite. Viste del Corte Inglés. De pronto, el aire se vuelve fétido. Intento huir y acabo junto a los sobacos del hijoputa, el delincuente anónimo, el enemigo público, la fuente del mal, el tipo vestido del Corte Inglés. El degenerado te hace creer que paga hipoteca, coche, colegio privado para sus hijos, restaurante los domingos, menú ejecutivo los días de semana, tres semanas de vacaciones al año en la Costa Brava y, supones, jabón y desodorante. Falso. Con el desmadre del Imperio Romano los europeos se hicieron enemigos del aseo personal, y desde que llegó Atila han huido de las ventajas de los baños públicos donde además de cagar puedes lavarte el culo… una suerte para los nativos de Sudacalandia que, alertados por la peste a cebolla rancia, salían espantados de sus aldeas cuando estaban a punto de entrar los conquistadores. Si no fuera por la peste no habría quedado nadie en América.

El jueves, sufría los gritos del viejo de abajo:
«¡Calla puta! ¡Calla, cabrón!». A joder con la carta que le dejé a los vecinos. Además, la conserje le dijo a Antonia que la vieja conspiraba contra nosotros con la panadera de la esquina (ya notaba yo que el pan local era una mierda, con la cáscara rompiéndote las encías y, para colmo, carísimo).
Como la Generalitat no quiso saber nada de la carta que puse entre los anexos de esta guía llamé a Primera Ma, un periódico de anuncios clasificados gratuitos, e hice publicar:

Pareja joven y liberal desea conocer gente abierta de ambos sexos con fantasías y espíritu de aventura. Llama cuando quieras a partir de la media noche al [teléfono de los viejos de abajo, según las páginas amarillas y su buzón de correo]

Y el viernes, para cerrar la semana laboral, encontré que mi proyecto de futuro estaba a punto de irse al carajo:
El gobierno montonero de V. nos acusó a los beneficiarios del crédito de estudios de ser «hijitos de papá que se van a estudiar al extranjero a costillas del pueblo» (el pueblo es el Banco Mundial, que pone los fondos para los créditos).

guia de barcelona para sociopatas (fragmento)

Corrección editorial. Llamé y me inscribí, fui a clases, y el curso se adaptó al programa repartido el primer día hasta que le dejé un capítulo de este engendro a la jefe del garito. Porque «escribes con mucha gracia» me pidió preparar «una novela sobre internet que se pueda leer en el metro». Consciente de la calidad del encargo y del nivel de la editorial escribí en tres meses una novelita light creyendo que saldría publicado «a mediados de mayo».
La editora leyó el trabajo. «Pasé el fin de semana enganchada, me gustó mucho». Le cedí todos los derechos y, a cambio, recibí suficiente dinero para sobrevivir diecisiete días y nueve horas (500 dólares). Tres meses de trabajo a cambio de diecisiete días y nueve horas de vida, buen negocio.
El libro nunca salió. Parece que es un truco habitual de algunos editores: te compran barato y esperan que OTRO editor, más ingenuo, publicite y apueste por tu primer libro, que será OTRO. Si hay éxito, imprimen el texto secuestrado.

Al acabar el curso y la novelita light la editora me contrató en negro como «traductor».
En realidad, lo que necesitaba era un traditore, porque había montado unos cursos fantasmas para timar a la Generalitat de Cataluña y a la Unión Europea, y necesitaba gente capaz de hacerse pasar por cuatro personas diferentes, según la hora. Paga uno y lleva cuatro, como dicen. Y para rentabilizarnos un poquito más, esperando el momento del plagio, nos hacía traducir o corregir textos encargados a la editorial.
El primer día de «trabajo» me pidieron, como a todos los demás, memorizar los seudónimos que debía soltarle al supervisor correspondiente en caso de que visitara el garito.
La supervisora correspondiente apareció el último día del curso y me preguntó mi nombre. Lo había olvidado. Tuve que quitarle de las manos la lista de asistentes y señalarle lo que me sonaba parecido a mi apodo poniendo cara de gilipollas, acentuando la que ya tengo de natural.
Oficialmente la supervisora correspondiente no notó nada distinto que mi incipiente esquizofrenia. De todos modos los otros traductores fantasmas respondieron medianamente bien y la estafa tuvo un final feliz, para la editora, que lo celebró repartiendo entre todos los cómplices una botella de cava barata.
Desde este día no he sabido nada de la editora ni de su editorial ni de sus cursos fantasmas ni, mucho menos, de mi libro.

chengdu: lago



jueves, 22 de marzo de 2007

yunan: lago





yunan: mas camino