WORK IN PROGRESS

viernes, 16 de mayo de 2008

sin titulo: fragmento

Retrato:

--¡Marico, ya llegué!

--¿Y dónde estás?

--En un hotelito cerca del Paseo de la Reforma.

--¿Y no te dije que te vinieras para mi casa?

--Sí, pero tú vives muy lejos, me voy a quedar por aquí dos días, y después me voy a ladillar a tu esposa.

--¿Y en qué parte está el hotel?

--En la Zona Rosa, creo que se llama.

--¡Pendejo, te-van-a-ma-tar, te-van-a-vio-lar, te-van-a-co-ger!

--Coño no exageres, esta vaina está jodida, pero Caracas es peor, ya estoy entrenado.

--No se te ocurra salir de noche, eso está lleno de putas y de malandros.

--No me jodas, no me han hecho nada en todas las vueltas que he dado y me van a venir a joder aquí, en Ciudad de México.

--¿Y por qué no?

--Porque no me chupo el dedo.

--Bueno güevón, ojalá te violen, por pendejo.

*

Del gran baile a la alberca. Dejamos el gallinero del gran baile compartiendo un taxi con otros que iban no muy lejos de nuestro hotel. En el taxi la futura ganadora del Premio Planeta se sentó adelante, hablando no sé qué de montar a caballo en la hacienda de su familia, y yo iba detrás, con la del proyecto de intercambios, que quería que le explicara por qué en la cena el crítico reconocido había dicho que en Barcelona yo tenía un bar que cerró la policía. Se lo expliqué.

Cuando la de los intercambios se bajó, la futura Premio Planeta se vino detrás conmigo. Le pregunté qué podíamos hacer, me dijo que tenía ganas de bañarse en la piscina del hotel.

--Pero estará cerrada.

--Ya verás que para nosotros no, soy una experta.

Al rato me dijo que le pidiera al taxista que se parara en una gasolinera para comprar chiclets. Eso hice, y pregunté también si tenían condones. No, no tenían.

*

Una imagen vale más que mil palabras; pero para eso, alguien la tiene que fotografiar.

Cámaras y películas fotográficas

*

La pluma es más peligrosa que la espada; sobre todo, para quien la empuña.

Asociación para la defensa de la libertad de prensa

*

La música es un ruido controlado.

Aparatos para personas con problemas de audición

*

Al día siguiente hubo un cóctel en el Hilton con la excusa de la entrega de un premio literario, que no fue, porque lo declararon desierto. La futura Premio Planeta llegó acompañada por un escritor profesional, un tipo aparentemente importante, que cuando me dio la mano, en vez de preguntarme el nombre, quiso saber con qué editorial publico. Yo me quedé con la boca abierta, sin saber qué responder, y es que soy naif, ya lo sé, y estas cosas no me las espero; y aunque he visto comemierdas de muchos tipos, nunca imaginé los comemierdas de sello editorial.

Después de la payasada del Hilton me fui con unos mexicanos amistosos a un lugar finolis en el culo del mundo.

Cuando regresé a mi habitación, a las cuatro y media de la madrugada, encontré en el suelo, metido por debajo de la puerta, un papelito de la futura Premio Planeta, diciendo que había pasado a saludarme a las dos y media. Y yo perdiendo el tiempo con los mexicanos, en vez de quedarme y follar. Pero claro, cómo saberlo.


1 comentario:

paula dijo...

El volúmen lo sube el corazón, aparato no apto para sordos cardiacos.
Paula