WORK IN PROGRESS

martes, 22 de julio de 2008

sin titulo: fragmento

…pongo mis labios sobre los tuyos y, lentamente, busco tu lengua con la mía. Sentimos nuestro calor, nuestra humedad, respondes a los movimientos de mi lengua con la tuya, cada vez más rápida, más apasionadamente. Llevas una de tus manos a mi cabeza, la sostienes por detrás, para continuar nuestra larga, excitante, y placentera unión, nuestro beso. Dejamos salir pequeños sonidos, sonidos animales. Uso una de mis manos para acariciar tu brazo, tu espalda, sobre la camiseta. Voy a tu cuello con mi boca. Te doy pequeños mordiscos, como un lobo, pero de mordiscos dulces. Juego con mi lengua en tu oreja y, al mismo tiempo, llevo mi mano a tu espalda, dentro de la ropa. Siento tu piel y tú mi mano, recorriendo tu espalda, tu barriga y, cuando noto que lo estás necesitando, mis dedos buscan tu pecho y, muy suavemente, juegan con tus pezones, en círculos, y los tomo entre los dedos. Mientras tanto seguimos besándonos, con las bocas muy abiertas, con un hambre extrañamente sexual. Me separo para decirte que no puedo creer lo que está pasando. Me dices que tú tampoco. Te pregunto si quieres sacarte la camiseta. Me dices que sí, lo haces, y me muestras tu cuerpo (aunque tienes los pantalones, aún). Te sientas frente a mí, acaricio tus senos con mis manos y los beso, usando mi lengua, un pezón, luego el otro. Coges mi cabeza entre tus manos y suenas, ruidos breves, animales. Te pido que vuelvas a acostarte, lo haces. Recorro tu oreja con mi lengua, te digo frases amorosas y, con la mano, recorro tu barriga y voy, un poco, dentro de tu pantalón, sólo hasta donde comienza tu pelo. Mueves tu pelvis y levantas y separas las rodillas. Saco mi mano para acariciar tus piernas. Primero el lado exterior, y luego, lentamente, el interior, cada vez más cerca de tu vagina. Así varias veces. En algún momento, coges mi mano y la llevas a tu sexo...
¿SIGO?
*
En agosto, disciplina militar, preso hasta el dos de octubre, como recepcionista de noche, no me quisieron despedir aunque llegué con tres días de atraso, según el cambio de fechas que intentó imponerme, por joder, la jefa de recepción, un día antes de mi salida a Marruecos, desde donde le escribí un correo diciéndole que no había podido adelantar la vuelta, que no encontré avión, aunque no lo intenté, claro, ya no me interesa el trabajo, no quiero seguir desmadrándome el cuerpo por la falta de sueño, no en Barcelona, no en este hotel, a una hora de mi cama en un tren que siempre va con retraso y repleto, quiero irme a París lo antes posible, pero me amarra el contrato, y no puedo renunciar si quiero chupar del paro forzoso, tengo que esperar el final, aunque dependo de que estos mamones no quieran renovarme, y por eso he comenzado a trabajar en el tema, echándome mierda encima, buscando el odio jerárquico, escribí en el libro de incidencias que no estaban dejando comida en la noche, los del restaurante, y que si ésta era una manera de impulsarnos a robarla, para diluir sus culpas, ya podían buscar algo más elegante, con más ingenio, porque desde que entré, hace cuatro meses, he visto robar botellas y comida, casi siempre por orden del jefe de restaurante, que está liado con la jefa de recepción, así que denunciarlo a él es meter el dedo en el culo de ella, y eso hice, buscando agujeros, debilidades, y las encontré, me lo demostró la propia jefa de recepción quedándose hasta mi turno para saltar, histérica, a decirme que se sentía indignada al verme usar mi portátil para bajar cosas de internet con el wi-fi del hotel, que le parecía un abuso, que ella eso no lo haría, y yo pensando qué curiosa es la naturaleza humana, si justamente por esto, pendeja, por abusos, están a punto de echarte del hotel, por tragar y beber gratis, por follar escondida en las habitaciones, es gracioso que te vayas por aquí, por el tema de los abusos, para machacarme, supongo que te traiciona el inconsciente, o tienes la cara muy dura, no sé, eso pensé, pero no dije nada, no quería entrar en una de acusaciones y peleítas, pero lo importante es que me lo dejó claro, cuando me quiera ir, con un despido injustificado, sólo tengo que correr la voz de que voy a denunciar los robos con la directora del hotel, y en uno o dos días estaré fuera, aunque por ahora sólo voy a colgar esta pendejada en el blog, para ver si pasa algo, si me echan, si por fin París, mi viejo sueño de sudaca desubicado, mi nueva excusa para huir de la rutina, aunque estos dos meses, hasta el fin del contrato, creo que los puedo aguantar, estoy aprovechando los días con mi régimen militar, me obligo a dormir de nueve a dieciséis, luego me levanto, paso por el baño, regreso a la habitación, y me encierro a trabajar sobre los capítulos viejos, porque mi vida actual no tiene interés, sólo trabajo, sueño, pajas y escritura, nada más, y así, por ejemplo, tengo un mes sin follar, desde el viaje a París, porque cuando llegué, hace unos días, crucé mensajes con un par de amigas, pero no hemos podido, o querido, coincidir, porque en el hotel sólo me dan algún día suelto, entre semana, y así es jodido quedar, el trabajo nocturno desmadra la vida social, la de cualquiera, está demostrado, y mis intentos de salir a buscar un encuentro feliz, como el de la aristócrata egipcia, han fracasado, me he encontrado con una ciudad vacía, domingo y lunes, casi sin mujeres sueltas en la calle, y he regresado sin nada que contar, lo que no me preocupa, la verdad, no sé por qué, me siento bien, esta temporada, solo, con mi novela y mi disciplina y mi vida monástica, Minotauro sin laberinto, aunque a veces me entre el desespero por echar un polvo, claro, pero poca cosa más, no me apetece enrollarme a hablar con nadie, no me nace, ni siquiera, chatear, dejé la conexión de internet, mandé al carajo a la compañía que me daba el servicio, me enviaron una factura inflada que no pienso pagar, que demanden si les es rentable, ahora mi comunicación se reduce a frases sueltas, cortas, con mis compañeros de piso, con los colegas del hotel, vivo del escapismo mental, floto sobre los retrasos y las aglomeraciones en el tren, sobre la falta de tiempo libre por las cincuenta y tantas horas de trabajo semanales, sobre el trabajo mismo, como si no fuera conmigo, cumplo mi horario, hago mis funciones, y ya, cero implicación, claro, es imposible tomarse en serio un oficio como éste, repetitivo, inmóvil, seco, supongo que por eso me desterraron a la noche, el jefecillo de la mañana, el segundo de recepción, hablándole pimpolladas a la jefa de recepción, un tipo que prometió ser, algún día, director del hotel, le ilusiona el tema, vive para esto, casi tres años en el mismo puesto, sin ascenso a la vista, una fidelidad impresionante, no sé por qué, si sobran los puestos de trabajo en el sector, y ya podría ir ascendiendo en otro sitio, aquí no hay dónde, pero todos pasan y él queda, y está claro, al verme a mi bola, dando a entender que este trabajo no tiene importancia, sin hacerle caso a él ni a la jefa de recepción, sin gestos de sumisión, medio autista, sin estresarme, sin sorprenderme, sin tomarme nada en serio, eso no puede ser, patada en el culo, directamente a lo más profundo de la noche, rollo Ixión en el Tártaro, a pasar el rato muerto de hambre, y ya va bien, que se protejan, no mola ver llegar a un sudaquita de mierda cagándose en sus cosas, no, los tipos raros a la sombra, y que dejen de joder.

4 comentarios:

paula dijo...

Uf!!!!,un femenino aplauso,con los labios que no sonrien.
Supongo,que la interrogación es retórica o está escrita en holandes,el onanista idioma bilingüe je,je.
Veo querido autor,que dominas todos los palos je,je.
un saludo.Paula

Cristina dijo...

Bueno al final conseguiste ir a París, la ciudad del amour...

No se dónde he leído que eres un hombre con "desparpajo", palabra exacta.
Admiro tu manera de vivir, un poco pasando por encima de las cosas, como si no te afectaran, y la valentía o locura, como quieras llamarla, de ir a sitios donde al menos se ven cosas distintas, costumbres extrañas, facciones diferentes, ..eso es vivir, buscarse la vida.

Armando Luigi dijo...

Ya, mi valor económico creo que anda por unos -4 mil euros, pero por lo menos no me aburro, o casi.
A París llegué con premeditación y alevosía, que es la mejor forma de llegar; y el día que me vaya, espero hacerlo igual, porque aunque no lo creas, Cristina, soy mal bohemio, no me gusta colgar de las circunstancias ni depender de la buena voluntad de nadie. De hecho, mi vida actual tiene más de militar que de poeta; supongo que es el instinto de supervivencia, que acaba ganando; eso, o ir de clochard a los puentes del Sena. Pero bien, la fórmula hasta ahora parece que funciona, por lo menos voy haciendo lo que quiero.
Y sobre el femenino aplauso de Paula, ese de los labios que no sonríen, la verdad es que me es difícil de imaginar, aunque puede ser gracioso. Los palos se dominan según con quién, y cuándo; imposible dominarlos todos, siempre.

Cristina dijo...

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